«Perseverando en la Oración» – Congregación Cristiana








		
		
	































 








  
  
    
«Perseverando en la Oración»

«Perseverando en la Oración»

En Romanos 8:26 nos dice: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

La oración es el principal ministerio de los hijos de Dios, debe ser una prioridad y no una opción, ya que, de ella dependerá que podamos tener una vida de continua victoria, perseverancia y comunión. Cuando oramos conforme a la verdad presente en el Nuevo Pacto, mostramos que estamos alineados con Su Propósito Eterno; en otras palabras, su Reino se manifiesta a través de nosotros, pues lo hacemos orando con base en Su Palabra, expresando Su voluntad en lo que Él ha hablado.

Este ministerio de la oración será uno de los más importantes para el tiempo del fin. Para los primeros creyentes era muy claro que tenían que, “Persistir en el ministerio de la oración” (Hechos 6:4).

La clave para la oración eficaz, nace en el entendimiento del propósito de Dios desde una perspectiva general, como cuerpo y de manera particular, el cual (el propósito de Dios), siempre nos conducirá a la gloriosa manifestación de Su Reino. De esta forma, la voluntad de Dios llega a ser la autoridad de nuestras oraciones: “Y, como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos” (1 Juan 5:15). La verdadera oración manifiesta lo que Dios ya ha propuesto y predestinado. El propósito de Dios, debe ser tanto la motivación como el contenido de nuestras oraciones. Es decir,

El Propósito Eterno de Dios es la «materia prima» de la oración.

Debemos entender que, sin la Palabra de Dios, nuestras oraciones no tendrían fundamento, ya que, estarían basadas solo en nuestras opiniones, deseos y sentimientos, y no en la Eterna y Viviente Palabra de Dios.

Orar es hablar con Dios, pero no es solo “hablar por hablar”, sino que hace referencia a hablar y escuchar, lo cual se logra cuando declaramos con entendimiento y procurando algo cuando se habla. Esta nos ejercita diariamente, tanto para hablar con nuestro Padre, así como para oír Su voz.

En las Escrituras observamos que las batallas más importantes que se registran, se ganaron en oración y esto es lo que hace indestructible a la Iglesia. Es evidente que se aproximan días muy difíciles sobre la tierra, en los que el que no sepa orar y este sobreedificado en Cristo estará en graves dificultades.  “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias”. Colosenses 2:6-7

Tenemos que aprender a desarrollar y procurar el ministerio de la oración, porque es el fruto de Cristo en nosotros.  La oración en el Nuevo Pacto no consiste en vanas palabrerías, repeticiones o en hablar sin entendimiento, es imperante entender que hay un antes y después de la Cruz, un antes y después de Cristo. El orar con el velo de la religiosidad y la carne nunca producirá: “Perseverancia, Humildad y Comunión”. Dios primero obra en nosotros y luego por medio de nosotros usando: “Su Espíritu, Su Palabra y la Oración”.