“Perseverando en la comunión con el Padre” – Congregación Cristiana








		
		
	































 








  
  
    
“Perseverando en la comunión con el Padre”

“Perseverando en la comunión con el Padre”

Juan 17:11,21 y 23

Todas las cosas nacen en el Propósito Eterno a través del cual es expresada la intención de Dios y esta es que el hombre fue diseñado para vivir en comunión con su Padre. Efesios 2: 11-21.

La finalidad de Dios al reconectarnos en Cristo con la comunión perdida por Adán en Edén, tiene un marcado propósito de salvación, nosotros vemos la salvación solo como un fin, mientras que la salvación abarca desde nuestra realidad presente hasta la realidad eterna.

“Él puede salvar perpetuamente”, es decir de manera continua, es un verbo que se aplica en un presente continuo… Dios primero nos salva de una condición de desconexión con el Padre llamada orfandad. La cual heredamos de la naturaleza adámica, con un fin en mente prefijado que consiste en la salvación de nuestra alma.

La primera transición al pasar de huérfanos en Adán a hijos de Dios en Cristo, consiste en dejar de ver a Dios como un solucionador de problemas, como un “algo” y comenzar a verlo como alguien a quien podemos llamar Padre. Siendo el sonido del espíritu de un hijo de Dios expresado a través del grado más íntimo de comunión por el cual podemos clamar “Abba Padre”. Gálatas 4:6-7

La comunión con el Padre no es un negocio transaccional ni un trueque, sino que esta hermosa comunión que hemos recibido a través de su amado Hijo consiste en disfrutar a Dios como Padre. Edén más que un lugar geográfico era un ámbito espiritual, que implicaba comunión y reposo. La imprecisión del pecado saco al hombre de este ámbito de comunión, trayendo como consecuencia que:

*La vía de sustento sería el sudor de su frente, y  no la palabra salida de la boca de Dios, lo que caracteriza el vivir por nuestras propias fuerzas. Mateo 4:4

* El dolor durante la preñes y el alumbramiento.

* La enemistad entre la simiente de Dios y la de la serpiente.

* El dolor que produce la experiencia de la muerte tanto la espiritual como la física.

*El vivir en un estado de desconexión llamado muerte espiritual.

La oración de Jesús en Juan 17 luego de haber vencido a la muerte por medio de la Resurrección y antes de ascender y ser glorificado junto al Padre, se enfocó en tres prioridades que conducían a la comunión con el Padre. Como Iglesia necesitamos aprender a disfrutar de esa comunión, la cual garantiza que todas las cosas nos ayudarán a bien, por causa de haber sido reconciliados a Su Eterno Propósito y conforme a la imagen de su Hijo. Romanos 8:28

Dios quiere con nosotros una comunión con de Padre e hijos y así desde el ámbito del Espíritu devolvernos identidad, autoridad y gobierno. Esta realidad produce en nosotros grandes resultados, que se manifiestan en nuestra vida en forma, actitud y expresión.

Recordemos: que un Padre nutre, protege y sustenta. La comunión con el Padre demanda de nosotros responsabilidades de hijos, como representarlo bien, honrarlo y obedecerle. Esto nos hace entender que la Iglesia de Cristo no es una institución fundada por los hombres, sino una familia establecida por Dios y en toda familia existen compromisos bilaterales. Por lo que como hijos de Dios tanto en lo natural como en lo espiritual necesitamos “Carácter, disciplina y compromiso”.

Nuestra comunión con el Padre es lo que marcará la diferencia en todos los aspectos de nuestra vida”.

La comunión con Dios como Padre a través del Hijo es todo lo que necesitamos y debemos responder con respeto, amor, disposición, disponibilidad y honra.

En conclusión, Dios, nos dio identidad, nos llama sus hijos, haciéndonos coherederos de Él y coherederos con Cristo. Su amor nos fue otorgado, el cual es suficiente, porque no sólo nos amó desde antes de la fundación del mundo, sino que envío a su Hijo por ese mismo amor y luego por su Espíritu lo ha derramado en nuestros corazones.

Dr. Yasser Rivas
Pastor Principal Congregación Cristiana, Inc.